Haciendo un rápido repaso de la historia reciente y no tan reciente de Campos, nos encontramos con un municipio que no ha seguido los mismos patrones de desarrollo que la mayoría de localidades de Mallorca con costa. Campos siempre ha sido un pueblo mayoritariamente agrícola y ganadero, en donde los campos de cultivo producían en mayor cantidad gracias a la abundancia de agua en el subsuelo. Una circunstancia que se dio en mayor medida con respecto a otros municipios del Pla de Mallorca gracias a la poca profundidad de los acuíferos del municipio de Campos.

Con el impulso del combustibles diesel primero y de las soluciones eléctricas después, la extracción de agua se llegó a multiplicar por tres y hasta cuatro. La sobreexplotación de los acuíferos desembocó en una intrusión marina con la consecuente salinización de los mismos. Con estas circunstancias, la falta de rentabilidad y el resto de procesos típicos en cualquier zona rural en las últimas décadas, ligados al progresivo despoblamiento, al éxodo rural y a la consecuente ruptura del tejido social y productivo, la situación en Campos cambió drásticamente. La tendencia desde entonces ha sido clara: poco a poco ha ido desapareciendo la agricultura de regadío, por otra parte la única que puede tener un futuro rentable en la cuenca mediterránea. Con ella, las posibilidades de crecimiento y de desarrollo rural en el municipio se han diezmado.
