A pesar del despliegue de ingenio que representa un molino de viento para extracción de agua, la explicación teórica resulta de lo más sencillo. El molino consta de un eje fijado a las aspas, que gira gracias a la fuerza del viento. Por medio de un engranaje, se convierte el movimiento de rotación en otro de traslación, que provoca el movimiento de subida y bajada de una varilla, activando el pistón de la bomba y provocando el empuje del agua hacia arriba.

Muchos de los datos expuestos a continuación están tomados de la publicación “Molins de vent i molins de ramell” de Joan Vidal Ollers (Campos 1913 – 1989) y dan una idea para comprender mejor la importancia que tuvieron en el desarrollo agrícola de Campos. En especial los de “Ramell”, utilizados para la extracción de agua.

Para presentar los molinos de viento de Campos, hemos de empezar diferenciando los molinos para moler grano y fabricar harina  (“molins de Vent”), de los destinados a extraer agua de un pozo (“molins de Ramell”). En este sentido, históricamente en Campos hubo 33 molinos destinados a moler grano, de los que 31 eran de viento y dos de “sangre”, es decir, que se movían por tracción animal. A pesar de las dificultades documentales para precisar el año de su construcción en la mayoría de los casos, D. Joan Vidal consigue establecer en su estudio unos periodos que van, como mínimo, del año 1644 (“Es Molí Negre”) al año 1853 (“Molí de Son Xorch”).

Se puede pensar que a finales del siglo XIX y  primeras décadas del siglo XX  había 33 molinos moliendo grano. El último que dejó de trabajar fue el “Molí d’En Majora” en el año 1933. La causa determinante fue la introducción del motor eléctrico, en el que también repararemos a lo largo de este repaso a la historia agrícola-ganadera de Campos. En el año 1912 se montó en Campos la primera Central Eléctrica ( en la calle Santanyí, donde hasta hace poco se ubicaba el Cine Moderno “Es Modern”). Un hito fundamental que contextualiza lo que ocurrió a su vez con todos los pozos.

Por otra parte, el “molí de Ramell”, destinado a la extracción de agua y de una importancia capital en Campos, debe su invención al “Mestre Damià Rexach” (conocido como “en Damià dels Molins”), que nació y vivió en el Molinar de Palma. Aunque no se puede constatar la fecha exacta del primer molino “de Ramell” en Mallorca, parece ser que fue el que se instaló donde se ubicaba el edificio GESA, delante del barrio del Portixol, en una finca llamada “Sa Torreta”, aproximadamente en el año 1854.

Rápidamente se levantaron otros molinos  y según consta en un escrito del archiduque Lluís Salvador en su famoso libro “Die Balearen”, en el año 1872 ya habia 36 molinos en el término municipal de Palma. Años más tarde, en 1891, Pere de l’Alcàntara Penya ya cuenta hasta 200 molinos “de Ramell”. Solo seis años después de su invención, la fama del inventor y sus molinos llegó a Campos, con tierras de condiciones similares a las del Pla de Sant Jordi, donde surgieronEn el año 1956 D. Toni Mulet Gomila publicaba el libro “De re agrícola – L’horta de Ciutat – Damià Rexach”,  hablando del ya famoso “Damià dels Molins”, de la aceptación de su invento en Mallorca y de su rápida difusión. En la página 56 dice literalmente: “Por aquellos días fue a Son Xorch de Campos, en donde instaló el fruto de su ingenio, allá por el año 1860“. Por tanto, D. Joan Vidal establece que el primer molino de “Ramell” que se instaló en Campos fue construido por el mismo inventor en aquella fecha.

El éxito del molino de “Son Xorch”  animó a montar otros, en los que posiblemente se implicaron ya carpinteros de Campos como “Mestre Sebastià Roca” y “Mestre Damià Beca” (padre de D. Joan Vidal Ollers). El archiduque Lluis Salvador en su “Die Balearen” publicado en 1872 relata ya el funcionamiento de cuatro molinos “de Ramell” en Campos. No obstante, a principios de siglo XX, Campos era un pueblo pobre. La gente soñaba con emigrar a América por la falta de trabajo y estímulo. En el mismo cuaderno de trabajo, “Mestre Damià Beca” tuvo la ocurrencia de anotar el día y mes en que personas solas o familias enteras salieron de Campos hacia Buenos Aires en 1905 y 1906. Un dato más que interesante para comprender cuál debía ser la situación de Campos en aquella época.

Su hijo, D. Joan Vidal, da en su publicación los nombres y hace el recuento: 101 personas de 40 familias distintas en 1905 y 14 personas más en 1906. El año 1913 fue fatal para los intereses agrícolas de Mallorca en general y de Campos en particular, ya que no llovió prácticamente nada. Aún así, marcó un punto de inflexión y la gente de Campos empezó a buscar alternativas. Si no caía agua del cielo, se hacía necesario sacarla del subsuelo. Así, en el año 1914, el mismo “Mestre Damià Beca” instaló 14 nuevos molinos. Hasta mayo de 1930, fecha de su muerte, fabricó e instaló otros 75 más, incluyendo dos que montó en la isla de Ibiza en el año 1921.

Continuando con datos estadísticos, el cronista de Campos Miquel Roig Adrover establece en sus notas que en el año 1941 había 557 molinos “de Ramell” funcionando en Campos. Después de la electrificación rural del municipio de Campos, en el año 1966, entre motores y molinos pasaban de 1.500 el número de pozos totales que extraían agua para riego. Es decir, en pocos años se multiplicó por tres el número de pozos, pero nadie puede precisar por cuanto se multiplicó el número de metros cúbicos de agua extraída, ya que los motores eléctricos podían funcionar a todas horas, todos los días.

La electrificación fue un gran avance para conseguir agua en abundancia, aunque también marcó el declive de los molinos, al perder toda su importancia económica. Este hecho fue también el detonante de la salinización de muchos de estos acuíferos, provocando daños irreparables, hasta la fecha, en una amplia  mayoría de ellos.